Cinco claves para la buena convivencia vecinal

El respeto: Cualquier persona puede tener pensamientos y opiniones diferentes a los nuestros. No compartirlos no significa no respetarlos. La base del respeto favorece la buena relación con tus vecinos. Tenemos que aceptar las ideas diferentes a las nuestras sin prejuicios ni discriminaciones. Esto no implica que no podamos discutir o rebatir estas opiniones, pero siempre dirigiéndonos al otro con tolerancia.

La cordialidad: Entendemos ésta como una actitud amable en nuestra relación con los vecinos. No cuesta nada saludar a tu vecino o dar los buenos días, por ejemplo. Esto facilita un ambiente de cordialidad en las relaciones vecinales y personales.

Escuchar y dialogar: Es muy importante saber escuchar e intentar conocer a la otra persona y sus circunstancias en el caso de que tengamos en conflicto vecinal. El dialogo con nuestros vecinos es primordial para una buena convivencia y para evitar que los conflictos o desencuentros puntuales puedan convertirse en un problema de peso.

Compromiso: En toda comunidad tiene que haber una sensación de unidad. Mantener este sentimiento es primordial para el buen funcionamiento y la cohesión del grupo de vecinos. Si alguno de los vecinos no se siente integrado en la comunidad, hay que intentar favorecer su inserción para evitar que se sienta marginado y puedan generarse futuros enfrentamientos.

Paciencia: siempre encontraremos actitudes o situaciones que no nos gusten y que pueden perturbar la calma de la comuni-dad en un momento dado. Hay que distinguir entre las acciones puntuales y las reiterativas. Si te molestan los lloros de un be-bé o una cena de amigos que se alarga más de lo debido, hay que pensar que esto puede pasarte a ti algún día. Sé paciente y no te arriesgues a perder una buena relación vecinal por una molestia ocasional.

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